El milagro de Juan Matute

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El camino y las dificultades que encuentran todos los deportistas para cumplir el sueño de representar a su país en unos Juegos Olímpicos siempre es largo y complicado. Todos tienen que hacer un esfuerzo sobresaliente para alcanzar su objetivo, aunque algunas veces la vida te pone más piedras en el camino. Es el caso de Juan Matute, el jinete que sufrió un derrame cerebral el pasado 5 de mayo y al que los médicos sólo le dieron un 1% de posibilidades de tener una recuperación total. Hoy, once meses después, recuerda aquella pesadilla con la satisfacción de saber que los milagros se pueden cumplir.

5 de mayo de 2020. El mundo entero estaba comenzando a asimilar lo que poco después se convertiría en una realidad. El coronavirus lo estaba cambiando todo y costaba entender que la nueva realidad, quizá, nunca se iba a parecer al típico día a día de cada uno. Pero ese 5 de mayo de 2020, en plena primera ola, fue un día que nunca olvidará Juan Matute, uno de los afortunados deportistas que hoy prepara los Juegos Olímpicos de Tokio. Aquel 5 de mayo Matute volvió a nacer.

El día había comenzado como uno más. Su objetivo y su empeño era seguir haciendo lo que más le gusta: montar a caballo y preparar la cita de Tokio. Todo era normal, salvo por un detalle que acabó marcando su vida. Juan Matute llevaba varios días con dolor de cabeza, pero nadie, él el primero, podía imaginar lo que estaba a punto de pasar. Al acabar su entrenamiento vespertino el jinete bajó de su caballo y perdió el conocimiento: “Tuve un derrame cerebral y una neumonía que me tuvo 25 días en coma. Estuve dos meses en el hospital y al salir tuve una rehabilitación muy extensa y difícil. A día de hoy estoy perfecto, he recuperado el 100% y optando a Tokio con toda mi fuerza y toda mi fe”.

Juan Matute es una persona optimista, alegre, feliz, y quizá todo esto ha influido para que sólo once meses después del peor día de su vida tenga la suerte, primero de poder contarlo, y segundo de hacerlo sin ninguna secuela: “Me afectó a la parte izquierda del cerebro. Tuvieron que operarme y me hicieron una traqueotomía. Fue muy duro. Me dieron el 1% de probabilidades de que las cosas salieran como han salido. Fue un milagro. Tuve una rotura de venas por una malformación congénita que causó un sangrado masivo y provocó el derrame”.

Para el madrileño todo cambió aquel 5 de mayo. Ahora vive la vida de forma distinta y sabe apreciar las cosas realmente importantes: “Estoy mucho más presente. Aprecio cosas que el día a día no te deja disfrutar. Soy mucho más consciente de la importancia de disfrutar y compartir todas las cosas”.

Con sólo 23 años Juan Matute está cerca de poder vivir los que serían sus primeros Juegos Olímpicos, aunque en su familia ya han disfrutado de esta experiencia hasta en tres ocasiones. Es hijo de Juan Matute Azpitarte, jinete olímpico en Seul 88, Barcelona 92 y Atlanta 96: “Como hijo de olímpico quiero también disfrutar de esta oportunidad. Mi padre me explica que el camino es muy duro. Hay que tener sacrificio y constancia, pero los objetivos están para cumplirlos y yo tengo esa esperanza”.

Juan Matute forma parte del Plan ADO y es consciente de la importancia que tiene para poder preparar su próximo gran reto, los JJOO de Tokio: “Formar parte de ADO es un orgullo. Los grandes deportistas de España están becados por ADO. Es una ayuda imprescindible”.